martes, 14 de febrero de 2012

LANA DEL REY ... ¿QUIÉN ES?

La historia ya es de sobra conocida. A estas alturas, quien no la conozca significa que lleva varios meses sin pasear por la red. El verano pasado, una tal Lana del Rey colgó en YouTube el tema Video Games, acompañado de un vídeo viral en forma de imágenes de archivo y planos de web cam de una desconocida jovencita que enamoró al personal. Poco después llegó la cara b, Blue Jeans, con un acompañamiento visual donde volvimos a ver esos morritos tan poco naturales, la melena de estrella de la edad dorada de Hollywood y esa estética vintage que tan bien funciona ahora. E internet enloqueció. ¿Quién demonios era esta Lana del Rey? ¿De dónde había salido?



En la vida real, Lana es Elizabeth Grant, una joven de 25 primaveras de Lake Placid (Nueva York) que con tan sólo dos canciones se convirtió en un fenómeno que ha alcanzado unos niveles exagerados. Y es que mucho ha llovido desde Video Games. En resumen, Lana invadió los medios, Universal la fichó (ahí empezaron las malas caras por parte de la comunidad indie que ya la había acogido), descubrimos que ya había publicado un álbum antes (Lana del Ray a.k.a. Lizzy Grant, cuya autora va a re-editar este verano) y YouTube se plagó de esas primeras canciones, versiones, remezclas y de las maquetas de su nueva ópera prima y se empezó a hablar de ella como la reina del 2012.



Y mientras tanto, Lana era una fuente constante de rumores, críticas y alabanzas que dividió al público entre seguidores enamorados y detractores escépticos.  Gracias a todo este ruido que nos ha mantenido entretenidos y que ha saciado nuestra sed de información por fin ha llegado a las tiendas este Born to Die.

Born to Die, empezando por el título (nacidos para morir), rezuma amor, tristeza, melancolía… los sentimientos de una chica que está colada por un tipo que hace lo que quiere con ella. Con Video Games, esa bonita balada de piano con toques de arpa, una declaración de amor donde asegura que su idea de la diversión es jugar a los videojuegos con su chico, Lana maravilló al oyente. Repitió la hazaña con Blue Jeans, corte con un punto de jazz (que explota más tarde en Million Dollar Man) y una guitarra digno de la banda sonora de un western y donde empezaba a asomar esa afición por el hip hop y el rapeo presente en el resto del álbum, y que se manifestó por completo en otra vieja conocida, Off to the Races. Cada tema es una historia con un efecto muy cinematográfico potenciado con la sección de cuerda, como en el caso de la épica Born to Die o la pegadiza National Anthem, y con constantes referencias en las letras al dinero, la fama y esa vida de exceso a la cual la protagonista, que sabe que hemos nacido para morir algún día, parece aspirar.









Con su imagen retro y sus cuerdas vocales de ‘Nancy Sinatra’, la discográfica se pensaba que podrían presentar a Lana como toda una revelación, un nuevo icono, pero realmente no lo es, aunque la pintarán como tal. Lana del Rey es pop preparado y como tal tiene sus aciertos y sus fallos, el primero, que quizás no hacía falta llegar a la docena de canciones, cuando las últimas no acaban de añadir nada nuevo, sino seguir la línea marcada por las primeras. Entre sus aciertos, un estilismo perfecto para esta sociedad actual obsesionada con el vestuario de sus abuelos y un puñado de canciones que harán las delicias de los amantes del pop.